Génesis 1 nos proporciona el principio fundamental de la naturaleza eterna de Dios. Este capítulo revela que Dios no tiene principio ni fin. Él es eterno. El versículo inicial de Génesis dice: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra” (Génesis 1:1). Este versículo sirve como base para comprender que Dios está fuera del ámbito del tiempo. La eternidad de Dios se establece además en pasajes bíblicos como el Salmo 90:2, que dice: “Antes que nacieran los montes, y formases la tierra y el mundo, desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios”.
Dios me hizo
HECHO CON UN PROPÓSITO – GÉNESIS 2:15 Génesis 2:15 destaca el origen bíblico de la mayordomía divina, ya que Dios le da al hombre la responsabilidad de trabajar y cuidar el Jardín del Edén. Esta es la primera instancia en la que a los humanos se les asigna una tarea que cumplir. El trabajo está destinado a ser una bendición y no una maldición, ya que nos permite usar los talentos y habilidades que Dios nos ha dado para crear y producir. También pretende ser un acto de adoración, ya que Dios nos creó para servirle a través de nuestro trabajo. Somos mayordomos de todos los dones que Dios nos ha dado. Tenemos la responsabilidad de asegurarnos de que las cosas y los dones que Dios nos da se usen de manera responsable y para honrarlo.